quinta-feira, 13 de dezembro de 2007

Vida extraterrestre:

la grande odisséia humana De todas las cuestiones que fascinam el espíritu humano, aquellas sobre nuestro origen, de donde vinimos y para donde vamos están ciertamente entre las más presentes en nuestro pensamiento. Cuando Nicolau Copérnico (1473-1543), Johannes Kepler (1572-1630) y Galileo Galilei (1564-1642) mostraron que, en la realidad, es nuestro planeta Tierra que gravita y no el Cosmos, lo ser humano descubrió la existencia de un espacio infinito en torno a sí. Esta angustiante verdad lo llevó a percibir que somos sólo un punto en medio del infinito. Esta fue, tal vez, la mayor revolución en el pensamiento humano: tomar conocimiento del infinitamente grande y del infinitamente pequeño. Entre el átomo y el Universo está el Ser Humano. Entre una partícula elemental y una galáxia está el planeta Tierra. Pero seríamos nosotros el único foco de vida en todo el Cosmos? Entre bilhões y bilhões de estrellas que pueblan el Universo, sería el Sol una singularidade, abrigando el único planeta con condiciones para el desarrollo y evolución de la Vida? Cuando Michel Mayor, astrónomo de la Universidad de Ginebra, anunció en 1995 el descubrimiento del primer planeta extra-solar, una respuesta sólida a una de estas cuestiones apareció: nosotros no somos únicos en el Cosmos, por lo menos del punto de vista de sistema planetário. Este primer planeta extra-solar tiene las dimensiones de Júpiter y orbita una estrella de la Constelación de Pegasus. Desde entonces, cerca de 50 nuevos planetas extra-solares fueron descubiertos. La mayoría de estos, como regla, presenta una composición gasosa y dimensiones próximas de aquellas de Júpiter, algunos estando localizados dentro del que nosotros llamamos de "zona habitável". O sea, planetas cuyas distancias hasta sus estrellas son iguales a la distancias de la Tierra y de Marte hasta el Sol. Con el descubrimiento de los nuevos sistemas planetários, surgió entonces una cuestión natural: cuando serán descubiertos planetas extra-solares telúricos, o sea, planetas rochosos del tipo terrestre? Este será, sin dudas, el primer paso real para el descubrimiento de actividad biológica fuera del sistema solar y de Vida extraterrestre. Pero, poco aún es conocido sobre los otros planetas del sistema solar, algunos de los cuales, como Marte, Júpiter y Saturno, presentando condiciones potenciales para el desarrollo de algún tipo de actividad biológica. Parece entonces natural caminemos en dirección a los pilares de la creación, buscando las primeras señales de Vida extraterrestre aquí aún en nuestra vizinhança, dentro del propio sistema solar, antes de la grande Odisséia en las estrellas. Proyecto Marte: Mito y Realidad - Una de las hipótesis que más tienen fascinado la imaginação popular es aquella sobre la posible existencia de Vida en Marte. Desde la invención del telescopio, hace cinco siglos atrás, esta hipótesis viene inspirando incontables estudios, científicos o puramente especulativos. Los periodos de particular interés han sido aquellos en que Marte más se aproxima de la Tierra, hecho que ocurre cada 15 años, en los cuales la distancia entre Marte y la Tierra es de sólo 56 millones de kilómetros (esto corresponde a, aproximadamente, 19 mil veces la distancia entre Natal y São Paulo!). El prójimo avizinhamento acontecerá en 2003. Durante uno de estos avizinhamentos, en el fin del siglo XIX, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli anunció haber observado inmensas líneas rectas cortando la superficie marciana. En el inicio del siglo pasado, el astrónomo americano Percival Lowell defendió, con convicción, que tales estructuras en forma de líneas serían, efectivamente, grandes canales artificiales, construidos por una civilización más avanzada del que la terrestre. Desde entonces, pseudo-marcianos habitaron la imaginação popular en las más diferentes formas y situaciones. Sin embargo, a partir de 1962, estas fantasias y mitos comenzaron a ser definitivamente borrados cuando diversas sondas espaciales norte- americanas y rusas, enviadas al planeta Marte, mostraron que tales hipotéticos canales eran, en la realidad, grandes canyons naturales, con larguras y profundidades enormes, resultantes de la evolución natural del planeta. Además de eso, incontables misiones espaciales al largo de las últimas dos décadas, inclusive con pouso y análisis de la materia constituinte de la propia superficie marciana, mostraron la inexistencia de cualquier señal de Vida inteligente en aquel planeta. Sin embargo, continúa viva la discusión sobre la posibilidad de la existencia de microorganismos marcianos, particularmente microorganismos fósiles que podrían haber vivido hace millones de años, cuando Marte era más caliente y húmedo. A partir de agosto de 1996, tal hipótesis se hizo más sólida con el descubrimiento, por científicos de Nasa y de la Universidad de Stanford, de un meteorito de origen marciana conteniendo un aparente microorganismo en estado fósil. Este meteorito, denominado ALH84001, pesando 1,9 kg, había sido encontrado en la Antártida en 1984. Un aspecto fundamental en el estudio del planeta Marte, es que, con él, podremos entender como será el futuro de la Tierra y, en este contexto, el agua también ejerció un papel fundamental en la historia geológica marciana. Después del envío a Marte de varias sondas espaciales - entre las cuales se puede destacar las dos naves Viking que pousaram en la superficie marciana en julio y septiembre de 1976, la Mars Observer y la Global Surveyor que efectuaron un levantamiento detallado del suelo y de la superficie del planeta, fue iniciado entonces un proyecto más ambicioso, constituido por varias misiones, visando al envío de naves llevando vehículos móviles y robots para su explotación. La primera de estas misiones, la Mars Pathfinder y su jipinho Sojourner, que pousaram en Marte en julio de 1997, suministró informaciones fundamentales sobre su superficie y su atmósfera. La presencia de agua en la superficie marciana en un pasado reciente, así como una variación diaria regule en la temperatura y en la presión fueron observados en los datos recolectados en esta misión. Durante el invierno marciano el frío es tal que 20 a 30 por ciento de la superficie congela, formando un enorme bloque de anhídrido de carbono sólido. Cerca de 95 por ciento de la atmósfera marciana es compuesta de gas carbónico. Después de la Mars Pathfinder, dos nuevas misiones fueron enviadas: la Mars Climate Orbiter y la Polar Lander. Sin embargo, ambas se perdieron al lleguen en aquel planeta. A pesar de eso, el Proyecto Marte de Nasa ya anunció un nuevo programa de viajes, con una misión cada dos años, ya a partir del año corriente. Para abril próximo está programado el envío de la misión Mars Surveyor, con el objetivo de preparar y probar combustible para cohetes, usando gases de la propia atmósfera marciana. En 2003, una otra misión deberá recolectar muestras del suelo marciano y traerlas para análisis aquí en la Tierra. Esta será la primera misión programada para traer una sonda espacial enviada la Marte de retorno a la Tierra. Para los años siguientes, 2005, 2007, 2009, 2011 y 2013, a Nasa y la Agencia Espacial Europea programaron la realización, en conjunto, de misiones semejantes a la Mars Surveyor, donde, además de la recolecta de material, aperfeiçoarão las técnicas de pouso, decolagem, paseos en carrinhos teleguiados, además de ejecutar experimentos con combustibles propelentes y motores. El objetivo mayor de todas estas misiones: un primer viaje tripulada en torno a 2015! Proyecto Júpiter - Proyecto Saturno Dos otros lugares dentro del sistema solar aparentam ofrecer condiciones para la existencia de algún tipo de actividad biológica y, por lo tanto, de organismos vivos: las lunas Europa y Titã, que orbitam los planetas Júpiter y Saturno, respectivamente. La sonda Galileo, que entró en la órbita de Júpiter en diciembre de 1995, después de 3 años de viaje, mostró que la superficie de la luna Europa es cubierta por una capa de hielo de cerca de 10 a 30 kilómetros de espessura. Abajo de esta capa parece existir un océano d'agua con cerca de 100 kilómetros de profundidad sobre un núcleo rochoso, donde habría una intensa actividad geológica liberando calor. Para examinar en detalles estas aparentes características de la luna Europa, a Nasa está programando, ya para 2003, la misión Europa Orbiter. El objetivo principal de esta misión será, particularmente, confirmar si este océano d'agua se encuentra efectivamente en el estado líquido. Habiendo una respuesta positiva, el próximo paso será el envío de una sonda con un robot para analizar in situ la composición del hielo de la luna Europa, en la búsqueda de substancias orgánicas. El Proyecto Saturno consiste en la mayor misión interplanetária realizada hasta el presente: La Misión Cassini, en homenaje al astrónomo franco- italiano Jean Dominique Cassini que, en 1675, descubrió los anillos de aquel planeta. La sonda Cassini, un proyecto conjunto de Nasa y de la Agencia Espacial Europea, partió en dirección la Saturno en 6 de octubre de 1997, llevando a bordo una mini-sonda denominada Huygens, debiendo entrar en su órbita en noviembre de 2004. El objetivo principal de la misión es analizar la superficie de la luna Titã, también considerada una casa de campo probable para la existencia de algún tipo de actividad biológica. La mini-sonda Huygens pousará en la superficie de Titã para búsqueda y análisis in situ de material orgánico. La Odisséia en las estrellas La gran aventura por la búsqueda de Vida fuera del planeta Tierra camina, necesariamente, para las estrellas. El descubrimiento del primer planeta extra-solar, en 1995, dio origen a una gran carrera entre Europa y Estados Unidos a la busca de planetas semejantes a la Tierra y, consecuentemente, de señales de actividad biológica fuera del sistema solar. Nasa ya está desarrollando el proyecto Origins compuesto de varias misiones espaciales a ser realizadas hasta 2015. Este año, será colocado en una órbita a cerca de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra un experimento denominado Terrestrial Planet Finder, consistiendo de un conjunto de telescopios de cerca de 2 metros de diâmetro, interligados, componiendo una área con las dimensiones de un campo de fútbol.. La Agencia Espacial Europea, por su parte, está desarrollando el proyecto Darwin y también, en torno a 2015, colocará en el espacio un experimento con las mismas características del norteamericano. Anticipándose a estos grandes proyectos, la Agencia Espacial Francesa, contando, en principio, con la participación de Brasil, colocará en el espacio, ya en 2004, un satélite denominado COROT, visando el descubrimiento de planetas extra-solares telúricos. Lo que se busca en estos experimentos es, primero, la identificación de planetas telúricos del tipo terrestre con atmósferas ricas en oxígeno y señales de agua, para una subseqüente busca por materia orgánica. Sin embargo, anticipándose a estas fantásticas misiones espaciales, varios grandes proyectos están siendo realizados aquí en la superficie terrestre, envolviendo telescopios gigantes ultramodernos. Entre estos, pueden ser citados los proyectos americanos Keck, con dos telescopios de 10 metros de diâmetro, y Magellanes, con dos telescopios de 6,5 metros de diâmetro, el proyecto japonés Subaru, con un telescopio de 10 metros de diâmetro, el proyecto europeo VLT (Very Large Telescope), con cuatro telescopios de 8 metros de diâmetro, además de los proyectos Gemini, perteneciente a un consorcio internacional que cuenta con la participación brasileña, con dos telescopios de 8 metros, y SONAR (Southern Observatory sea Astrophysical Research), este último, un proyecto brasileño en consorcio con los EUA. A partir de estos proyectos están siendo identificadas y estudiadas las estrellas potenciales en torno a las cuales deberán ser efectuadas las búsquedas por planetas extra-solares. Todos estos proyectos representan ventanas abiertas de donde podremos enxergar y establecer, de forma sólida, respuestas para las cuestiones fundamentales: donde están los pilares de la creación? Son ellos una dádiva singular del planeta Tierra? Son ellos una regla en el Universo? A pesar de estas interrogações aún persistan, es maravilloso saber que las materias constituintes de la base de la Vida - hidrogênio, oxígeno y carbono - están presente por casi todo el Universo, formando parte del ciclo de Vida de las estrellas! José Renan de Medeiros (Ph.D.) del Departamento de Física de la Universidad Federal del Río Grande del Norte

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