| Objeto não identificado foi fotografado por pessoas que passavam pela Salgadeira na Chapada do Guimarães | |||
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Fonte inf - http://www.primeirahora.com.br/
| Objeto não identificado foi fotografado por pessoas que passavam pela Salgadeira na Chapada do Guimarães | |||
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Essas fotos foram tiradas do céu da Rússia ano passado. Parece uma mancha no céu, mas os garotos que fotografaram juram que a figura voava na velocidade de um avião.
Esse video também foi filmado no final do ano passado. Também em Moscou na Rússia. Pode se encontrar outras filmagens do mesmo círculo no céu da Rússia... Veja e tire suas próprias conclusões:
Aqui está um optimo exemplo em video, fica mesmo ao seu critério....
Textos David Benito Del Olmo
La película The Fourth Kind (La cuarta fase), que llega en estos días a los cines de nuestro país, ha reabierto el debate sobre el controvertido fenómeno de las abducciones. Aunque han pasado casi 50 años desde que se produjo el primer caso –el presunto rapto del matrimonio Hill–, aún seguimos sin saber qué pasó aquel 19 de septiembre de 1961. Sin embargo, ahora se han conocido nuevos y desconcertantes datos sobre la que podría ser la abducción del siglo XX.
A finales de agosto de 2009 se lanzó en Estados Unidos el tráiler del filme The Fourth Kind (La cuarta fase), que se estrena en España en estos días. En él aparecía la conocida actriz Mila Jovovich anunciando que interpretaría el papel de la doctora Abigail Tyler, una psicóloga que durante la década de 1960 llevó a cabo una investigación sobre personas desaparecidas –supuestamente abducidas– en Nome (Alaska, EE.UU.). Y también explicaba que la película era una dramatización de hechos reales que se habían producido en 2000. Sin embargo, nada más hacerse públicos estos datos se desató la polémica. Había detalles que no encajaban. Si bien era cierto que se habían producido las citadas desapariciones, el FBI nunca confirmó que se debieran a abducciones, como se refleja en la película. Asimismo, en el filme se intercalan supuestas imágenes reales grabadas por la propia doctora Tyler en el transcurso de las sesiones de hipnosis realizadas a los presuntos abducidos con imágenes dramatizadas que reproducen este tipo de situaciones. Parecía evidente que la productora intentaba desarrollar una campaña de marketing tipo El proyecto de la bruja de Blair, pero había varios “fallos” que, si bien podían pasar desapercibidos al público en general, no lo fueron para los amantes de la ufología. Al rastrear en Internet a la doctora Abigail Tyler aparecían algunas referencias suyas. Pero las páginas en las que se la mencionaba eran sitios web demasiado “artesanales” y escasos de contenido. Una de estas webs, llamada Medical Journal, cuya existencia era desconocida hasta para expertos en psiquiatría, publicaba diferentes estudios sobre psicología y psiquiatría. En otra se podía acceder a la biografía de la misteriosa doctora y se dejaba entrever que la psicóloga se hallaba estudiando los desórdenes del sueño. Otra de las webs publicaba el currículo de la doctora Judy Pearson –una supuesta colega de la doctora Tyler–, en el que se afirmaba que era experta en hipnosis. También figuraba su teléfono, pero cuando intentamos llamarla saltó un contestador y nadie devolvió las llamadas. Por otra parte, circulaban en la Red webs de presuntos periódicos y agencias de noticias en los que se recogían detalles sobre supuestos trágicos sucesos acaecidos en la vida de la enigmática doctora Tyler. Sin embargo, como era de esperar, cuando se estrenó el filme en Estados Unidos todas estas páginas dejaron de estar activas. Además, en la película aparecen imágenes que, según se decía, fueron grabadas por la propia policía, pero esto no es cierto. Son claramente recreaciones. Otro de los detalles a valorar tiene que ver con el desenlace del filme, que se cierra de tal modo que, después de verlo, nadie puede llegar a contactar con ninguno de los presuntos implicados. Y una última curiosidad: la película comienza con una entrevista del director de la misma, Olatunde Osunsanmi, a la supuesta doctora Tyler. Junto a ellos se observa un logotipo que pertenece a la Universidad Chapman (EE.UU.), donde, por cierto, estudió Osunsanmi. Pues bien, nada más divulgarse el trailer, la universidad publicó un comunicado desligándose de todo el asunto.
Dejando el marketing a un lado, si algo ha conseguido La cuarta fase es que se reabra el debate sobre la verosimilitud de las supuestas experiencias que afirman haber protagonizado miles de personas en todo el mundo. Ha pasado casi medio siglo desde que dieron comienzo las “abducciones alienígenas” con el caso del matrimonio compuesto por Betty y Barney Hill, aunque, según Budd Hopkins, “padre” de la investigación de este fenómeno, existen crónicas aún más antiguas que se remontan a la década de 1920. Al principio de la aparición de estos supuestos raptos, la opinión pública se dividía entre el miedo y el escepticismo. Rondaba el fantasma de los contactados, que describían historias que iban más allá de las películas de ciencia ficción. Pero con el paso de los años los investigadores fueron recopilando casos similares al del matrimonio Hill y comenzaron a estudiar este asunto con datos sobre la mesa. Tanto el investigador Budd Hopkins como el doctor Richard Haines idearon métodos para analizar más a fondo los testimonios que les llegaban. A finales de los ochenta Hopkins publicó Intruders: the Incredible Visitations at Copley Woods (Intrusos: las increíbles visitas a Copley Woods. Edaf), una obra en la que se daba a conocer una polémica hipótesis: a los presuntos secuestrados –además de someterles a tediosas pruebas médicas para extraerles esperma y óvulos– se les hacía entrar en contacto con seres que habían nacido de las muestras que les habían sustraído. No obstante, siempre ha habido estudiosos de la psiquiatría y la psicología que han atribuido este fenómeno a la propia mente, algo que ya hizo Benjamin Simon,el psiquiatra que llevó el caso del matrimonio Hill y que nunca creyó su historia, pues pensaba que se hallaba ante una fantasía compartida.
Han pasado los años y el número de supuestas abducciones ha aumentado considerablemente, pero, a pesar de ello y de las “pruebas materiales” aportadas por los testigos, el fenómeno sigue enfrentando a defensores y detractores. Aunque continúa sin haber pruebas concluyentes que avalen su existencia –y dejando a un lado la hipótesis que sugiere que se trata de una “representación teatral” de nuestra mente–, hay quien cree que utilizando la hipnosis es posible completar los “tiempos perdidos” que afirman haber experimentado la mayoría de los testigos. Muchos de ellos, tras someterse a regresiones hipnóticas, descubren que supuestamente han estado dentro de un extraño habitáculo con seres extraterrestres y que, además, han sido sometidos a complejas pruebas médicas (esto también ha ocurrido en algunos casos de pacientes que presentaban fobias de origen desconocido).
Textos Moises Garrido Vázquez
Veterano meteorólogo, estudioso de la parapsicología y conocido por sus investigaciones sobre el fenómeno OVNI, Julio Marvizón comenzó a interesarse por estas materias a raíz de una experiencia personal que le marcó de por vida. Su afán por saber qué se esconde detrás de los ovnis y otros sucesos anómalos le ha convertido en uno de los mayores expertos en estas disciplinas. MÁS ALLÁ le ha entrevistado a propósito de la publicación de su último libro.
Es evidente la enorme importancia que la ufología andaluza tuvo en los años sesenta y setenta del pasado siglo. En pleno apogeo del fenómeno OVNI, cuando la casuística alcanzaba cotas más que considerables y los medios de comunicación comenzaban a prestar un inusitado interés hacia la cuestión, en distintas localidades andaluzas, y más concretamente en la provincia de Sevilla, un nutrido grupo de jóvenes entusiastas de los ovnis fueron concentrándose en torno a la destacada figura del umbreteño Manuel Osuna Llorente, considerado el pionero de la ufología andaluza. Nombres como Ignacio Darnaude (MÁS ALLÁ, 241), Joaquín Mateos, Manuel Filpo, Rafael Llamas... y colectivos como el Grupo GEOS (de Gerena y Olivares), la Agrupación de Estudios sobre Objetos No Identificados (AEONI), la Agrupación de Investigadores Aficionados sobre Astronomía (ADIASA) o la Red Nacional de Corresponsales (RNC) se encargaron de hacer una ingente labor de recogida de casos por todo el sur de España con entrevistas a testigos y vigilancia nocturna de los cielos en aquellas zonas más calientes en avistamientos de ovnis. La denominada “investigación de campo” se convirtió en el objetivo primordial de aquellos locos aventureros que salían ilusionados a perseguir luces extrañas. Así, el Aljarafe sevillano, el Coto de Doñana, la sierra de Aracena y el Condado onubense se convirtieron en puntos geográficos de constante peregrinación ufológica. Y uno de los más estrechos colaboradores del ilustre Manuel Osuna fue, sin duda, el prestigioso ufólogo Julio Marvizón Preney (Sevilla, 1942).
El propio Osuna llegó a decir de él que “su gran preparación científica y habilidosa manualidad representó nuestra mejor garantía de sensibilidad receptora”. Actualmente, Julio se encuentra promocionando su nuevo libro, La verdadera historia del condesito (Probable contacto tecnológico con seres extraterrestres) (Ediciones Giralda, 2009).
Julio Marvizón cursó estudios de Ingeniería Industrial Superior. En 1964 se presentó a la oposición al Cuerpo Especial Técnico del Instituto Nacional de Meteorología y obtuvo el número uno de la oposición y de la promoción de 1966. En septiembre de ese año se incorporó al Centro Meteorológico de Sevilla, donde prestó sus servicios como meteorólogo durante 30 años. Por sus colaboraciones en Radio Sevilla (Cadena SER) y en Canal Sur TV (RTVA), es conocido como el “hombre del tiempo de Andalucía”. Marvizón ha compartido su labor profesional con su gran afición a la ufología y la parapsicología, iniciada hace cincuenta años. En diciembre de 1977 fue ponente del I Congreso Nacional de Ufología, celebrado en Barcelona. Ha sido director y conferenciante de los tres Cursos de Paraciencias realizados en el Colegio Oficial de Médicos de Sevilla. Es además, miembro asociado al Centro Internacional de Sindonología de Turín y del Centro Español de Sindonología de Valencia.
Más Allá de la Ciencia nº 253
Textos Nacho Ares
La pregunta de cómo se construyeron las pirámides parece estar en un segundo plano después de plantear la cuestión no menos sugerente de quién las erigió. Hay nuevos datos.
El enigma de cómo se construyeron las pirámides de la meseta de Giza (Egipto) hace casi 4.500 años parece no tener importancia ya. Los arqueólogos se han rendido a la evidencia de que, hoy por hoy, resulta muy complicado dar con la clave ante la falta absoluta de evidencias. Así, las líneas de investigación se han orientado en otro sentido: buscar las tumbas de los obreros y, entre sus restos, intentar aclarar tan escurridizo enigma.
Las nuevas tumbas descubiertas en la meseta de Giza, al sur de El Cairo (Egipto), confirman algo que, desde que apareció el primer sepulcro en el año 1989, ya se sabía: las pirámides no fueron construidas por esclavos, sino por obreros cualificados. La idea romántica de un faraón Keops tirano, propiciada en parte por algunos autores antiguos, como Heródoto, y apoyada también por el error al que lleva la lectura literal de algunos mitos bíblicos, hizo que durante generaciones muchas personas creyeran que las pirámides fueron construidas por prisioneros. Y nada más lejos de la realidad. En las recientes excavaciones se han descubierto las tumbas de los obreros que debieron de participar en la construcción de las dos pirámides más antiguas de la Meseta, las de Keops y Kefrén, a principios de la IV Dinastía. Estos sepulcros están formados por simples pozos en los que se han depositado decenas de cuerpos pertenecientes a los jornaleros, que han llegado en buen estado hasta nosotros debido a la sequedad del ambiente. Junto a los cuerpos los arqueólogos han encontrado ofrendas en forma de jarras para contener pan y cerveza que el difunto usaría como alimento en el Más Allá. En palabras de Zahi Hawass, secretario general de las Antigüedades de Egipto, “estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era de ninguna manera esclava. Si hubiesen sido esclavos, no se les habría permitido erigir sus tumbas junto a la de su monarca”.
La necrópolis se encontró de forma casual en el año 1989 cuando una turista estadounidense cabalgaba por la zona sur de la meseta de Giza. Las patas del animal se hundieron en la arena dejando al descubierto el interior de una tumba. En el lugar, separado de la necrópolis real formada por los conjuntos funerarios de las tres pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos por un gran muro de piedra (“el Muro del Cuervo”), se han hallado hasta ahora centenares de tumbas de la IV Dinastía y algunas de comienzos de la V. Aparte de miles de vasijas y ajuares sencillos, los sepulcros también han conservado los restos de multitud de personas. Muchas de ellas presentaban varias deformaciones en la espalda que han sido interpretadas por los paleopatólogos como producto del transporte de los grandes bloques de piedra usados en la construcción de las pirámides. Sin embargo, lo sorprendente es que estas dolencias también se manifiestan en los cuerpos de las mujeres, muchas de ellas dedicadas al culto de la diosa Hathor. Si, además, se tiene en cuenta que los templos mortuorios levantados al pie de las pirámides durante la IV Dinastía estaban dedicados a esta divinidad femenina, todo parece indicar que los “constructores de las pirámides” podrían quedarse en simples constructores de templos anexos. Los títulos de estos personajes importantes así lo demostraban: “director de los trabajos del rey”, “director de los trabajadores”, “inspector de los artesanos”, “director de los proyectistas” y “observador de la cara de la pirámide”. Todos ellos correspondían a funcionarios del mantenimiento de la necrópolis años después de que se construyeran las pirámides. Sin embargo, por primera vez, los hallazgos de nuevas tumbas retrasan la datación de esos sepulcros a épocas contemporáneas a la construcción de los monumentos, lo que puede abrir nuevas puertas a la investigación.
Más al Este, cruzando el Muro del Cuervo, se encuentra la llamada “Ciudad de los Constructores”. Allí el egiptólogo estadounidense Mark Lehner lleva más de una década realizando un trabajo magnífico, sacando a la luz los restos de la ciudad que posiblemente habitaran en el Imperio Antiguo los obreros que trabajaban en los monumentos de Giza. Desde hacía décadas se sabía que en algún lugar de esta Meseta debía de estar el emplazamiento en el que vivían las personas que trabajaban en la propia planicie, convertido con el paso de los años en casi una nueva ciudad. Desde su descubrimiento, Lehner ha puesto de manifiesto la presencia de una cultura sofisticada. Entre los hallazgos cabe destacar cientos de panaderías, comedores, dormitorios, viviendas y edificios públicos. Todos ellos proporcionan algo más de información sobre este lugar y sobre la vida cotidiana de los egipcios en el Imperio Antiguo.
El manido canal sur de la Cámara de la Reina en la Gran Pirámide está siendo investigado por dos equipos científicos diferentes. Uno de ellos pertenece a la Universidad de Singapur y otro, quizá el más activo, a la Universidad de Manchester (Reino Unido). Este último realiza pruebas en laboratorio sobre el proceso que habría que seguir para traspasar la primera puerta y poder perforar la segunda con el fin de conocer qué hay detrás de ella. En el año 1993 el alemán Rudolf Gantenbrink descubrió en el canal sur, a unos 65 m de profundidad, una pequeña puerta de las mismas dimensiones que el pasadizo, 20 x 20 cm. En 2002 el Consejo Superior para las Antigüedades de Egipto y National Geographic llevaron a cabo una primera exploración al perforar la primera puerta de Gantenbrink. Tras ella apareció una segunda puerta sellada que ahora espera a ser atravesada para conocer su misterioso secreto.
MÁS ALLA de la ciência
| 23/03/2010 - 13h18 ( Tradução: ProvaFinal2012) |
| Imagem(s): Divulgação |
Discurso do Ex-Vice-Primeiro-Ministro do Canadá "Eu gostaria de estar de bom humor, mas não estou. |

1. Se o cientista tenta explicar as coisas com base na ciência
conhecida, está sendo dogmático.
2. Se admite que não consegue explicá-las com base na ciência
conhecida, está sendo preguiçoso.
3. Se tenta mostrar que a ciência atual pode explicar a maioria das
coisas, está sendo arrogante.
4. Se tenta explicar o que sabe de maneira a ser entendido, está sendo
paternalista.
5. Se nega frontalmente os testemunhos como provas, está sendo
agressivo.
6. Se escuta pacientemente as pessoas, está sendo fraco.
7. Se usa a ciência para combater os argumentos dos outros, está sendo
chauvinista.
8. Se usa a lógica para combater os argumentos dos outros, está sendo
falacioso.
9. Se mostra que que certos fenomenos têm explicações banais, está sendo
sarcástico.
10. Se tenta enquadrar as coisas numa perspectiva geral, está fugindo
ao tema.
11. Se tenta explicar as coisas uma por uma, está sendo reducionista.
12. Se tenta explorar vários raciocínios possíveis, é incoerente.
13. Se se mantém sempre firme no seu raciocínio, é fanático.